Odu Montaner

En Chacabuco, una mirada a fondo sobre el trigo y el futuro de la agricultura.


La ya clásica jornada DONMARIOMAS, sobre el final de la campaña, permitió analizar el crecimiento del cultivo y los desafíos del negocio, de la mano de asesores como Jorge González Montaner y Marcelo Carmona, junto a los expertos de la empresa anfitriona. La agronomía que viene, nuevas variedades y consejos de manejo, en un informe a fondo.

 

La campaña de trigo llega a su fin y los líderes del sector empiezan a sacar conclusiones y a vislumbrar cómo seguirán creciendo el año próximo. Eso fue lo que hicieron hace poco en Chacabuco un grupo de reconocidos asesores y productores referentes que participaron de la ya clásica jornada triguera DONMARIOMAS.

 

El fitopatólogo Marcelo Carmona (izq.), advirtió sobre la resistencia de las enfermedades a los fungicidas, y Jerónimo Costanzi, gerente de Desarrollo, contó detalles del programa de mejoramiento y de las nuevas variedades.


 

El encuentro, en el campo experimental de la compañía, Don Florencio, en el kilómetro 192 de la ruta nacional Nº7, permitió conocer los nuevos materiales del semillero (que es líder en ventas de trigo desde hace tres años), ver las mejores opciones de manejo para diferentes variedades y situaciones y, además, pensar más a fondo cómo será el futuro de la agricultura.

 

Para lograr esos objetivos, DONMARIO convocó a especialistas de la talla de Jorge González Montaner y Marcelo Carmona, por ejemplo, que se sumaron a los reconocidos especialistas de la empresa y de otras firmas que trabajan con la anfitriona para desarrollar las mejores estrategias de manejo.

 

Obdulio San Martín, director general de DONMARIO para Latinoamérica Sur, recordó que hace algunos años se plantearon como objetivo “ser un jugador importante en trigo”, luego de estar consolidados como Nº1 en soja, y que lo lograron con creces: ya en la campaña 2016 una variedad del semillero, Algarrobo, se convirtió en la más vendida del país.

 

“El trigo es el complemento ideal para la soja y siempre apostamos a que el cultivo llegaría a las 6 millones de hectáreas que se sembraron en esta campaña”, expresó San Martín.

 

Pero el crecimiento de la agricultura viene planteando también crecientes desafíos. Y varios de ellos fueron abordados sin tapujos por el reconocido asesor Jorge González Montaner, quien sostuvo que todos los integrantes de la cadena agrícola deben pensar seriamente lo que llamó “la cuestión ambiental”.

 

“Hay que mejorar el sistema, por ejemplo utilizando más los cultivos de servicio y poniendo los agroquímicos cada vez más en el blanco a través de las herramientas que nos brinda la agricultura de precisión”, reclamó González Montaner.

 

El especialista dijo que claramente hay que controlar mejor el problema de las malezas, pero que también hay que enfocarse en mejorar la nutrición de los cultivos, como el trigo, porque es un tema que tiene un fuerte impacto, incluso, en la cuestión de las enfermedades.

 

Insistió en que lo más importante es pensar el sistema agrícola en su conjunto. “Hay que rotar variedades, rotar fungicidas, usar cultivos de cobertura (o de servicio)… en definitiva, hay que pensar bien toda la rotación y el sistema”, planteó.

 

Y cerró con una sentencia que llama a trabajar cada vez con mayor compromiso. Ante tantos desafíos, “la agronomía no se va a simplificar”, pronosticó.

 

En esta línea, otro experto que se sumó a los llamados de atención fue Marcelo Carmona, el conocido fitopatólogo de la UBA, quien arrancó diciendo que hay un tema muy importante que todavía la gente discute poco, que es la resistencia que las enfermedades están desarrollando a los fungicidas.

 

“Uno de los casos que va por esa línea es la mancha amarilla, que comienza a mostrar dificultades para ser controlada con los fungicidas que habitualmente se utilizaban”, precisó Carmona.

 

El experto recomendó no dividir las dosis de aplicación, como hacen erróneamente muchos productores, ni tampoco llegar tarde al momento de realizarla. Además, recordó que es clave tratar de manera profesional la semilla que se va a sembrar y tener muy en cuenta si el lote a implantar con trigo viene de otro trigo el año previo o no.

 

“El hongo está generando acostumbramiento. Eso es resistencia. Es decir, ocurrió una mutación en el hongo, especialmente contra las estrobirulinas. Por eso está cayendo la eficiencia preventiva de las aplicaciones”, dijo el fitopatólogo.

 

Y, además, recomendó que los cultivos no padezcan deficiencias de nitrógeno, porque si las sufren bajarán también sus defensas frente a las enfermedades. “Eso ayudará mucho para combatir la mancha amarilla”, manifestó.

 

Mientras un grupo de asistentes escuchaba los consejos de Carmona, un segundo hacía lo propio con González Montaner y un tercero prestaba atención a las precisiones y adelantos que brindaba Jerónimo Costanzi, nuevo gerente de Desarrollo (reemplaza a Rodrigo Iglesias, quien tendrá otras responsabilidades en el Grupo DONMARIO -GDM- a nivel internacional).

 

Costanzi recordó que la compañía es líder del mercado triguero argentino, con una participación del 40%. “Queremos consolidar esa posición”, sostuvo el ingeniero. Y contó sobre qué bases pretenden hacerlo.

 

Indicó que tienen un programa propio de mejoramiento que testea 3.000 variedades a campo cada año y, además, 25.000 parcelas de selección. “Nuestra red de testing tiene presencia en más de 60 localidades en todas las geografías trigueras del país, en las que trabajamos en macro parcelas, con el manejo real de cada productor, lo que nos permite sacar conclusiones reales adaptadas a cada situación”, explicó.

 

Pero, más allá del programa propio de mejoramiento, DONMARIO llegó a este liderazgo del mercado argentino gracias al trabajo conjunto con Trigal Genetics, de Francia, y Biotrigo, de Brasil, ambas empresas líderes en sus mercados.

 

En cuanto a los criterios que utilizan para la selección de variedades en trigo, Costanzi indicó que el primer filtro es el rinde, el segundo la cuestión sanitaria, el tercero lograr que se adapten a las distintas regiones trigueras y el cuarto es la calidad (proteína, gluten y peso hectolítrico).

 

Hablando concretamente de materiales, el gerente de Desarrollo de DONMARIO recordó que Algarrobo y Ceibo fueron las dos variedades que permitieron que la empresa se convirtiera en líder, pero que este año ya están lanzando dos que marcarán una nueva época, que son Ñandubay y Audaz.

 

Ñandubay es un ciclo intermedio-corto que reemplaza a Fuste, con muy buen rinde y sanidad, del grupo 2. Audaz, por su parte, es un ciclo corto, de muy buen comportamiento sanitario, que combina rinde y calidad (del grupo 1).

 

“Como es habitual para nosotros, una clave del programa de desarrollo es conocer cuál es el mejor manejo para cada variedad en cada zona, en cada ambiente y en cada situación. Por eso, vendemos nuestros trigos con consejos sobre fecha de siembra, densidad, fertilización, correcto tratamiento de semillas y momento de aplicación de fungicidas”, explicó Costanzi.

 

Y cerró diciendo: “de esa manera crecimos y nos convertimos en líderes en soja y ese es el mismo camino que seguimos en trigo, para estar cada vez más cerca del productor, que es lo que nos gusta”.

 



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