Rodrigo Iglesias

“En el maíz, queremos duplicar nuestra participación de mercado”


Lo dice Rodrigo Iglesias, gerente de Desarrollo de DONMARIO, el semillero argentino que es líder en soja y trigo y que pisa cada vez más fuerte también en el negocio maicero. Qué planes tienen para crecer allí. Con qué argumentos. Una entrevista a fondo. Además, consejos clave para la siembra que se viene.

 

El maíz fue un protagonista central de la agricultura argentina en las últimas dos campañas, las primeras en las que se sembró sin retenciones en más de una década. La superficie creció fuerte y se fueron acomodando los jugadores del mercado maicero. En ese marco, viene creciendo en el negocio (con objetivos claros) el semillero que es líder en trigo y soja, los otros dos principales cultivos del país: DONMARIO.

 

Rodrigo Iglesias es su gerente de Desarrollo. Conoce además todos los materiales del semillero que forman parte del Grupo DONMARIO (GDM), que tiene otras dos empresas tallan en el mercado de maíz: la tradicional firma Illinois (adquirida en 2017) y Forratec.

 

Desde ese lugar, lo dice con claridad: “En maíz apuntamos a más que duplicar nuestra participación de mercado en los próximos 10 años. Y tenemos con qué”.

 

Primero, los de DONMARIO ven al maíz como un compañero estratégico de la soja, cultivo en el que son claros líderes, con 54 % del mercado. “Una soja sembrada sobre antecesor maíz rinde al menos entre 300 y 400 kilos más que si viene de otra soja”, puntualiza el ingeniero.

 

El dato no es para nada menor. Si se toma el rinde promedio histórico de la Argentina en los últimos años (sin contar la última campaña, muy golpeada por la sequía), que es de algo menos de 3.000 kg/ha, significa entre 10% y 13% más de rendimiento.

 

Pero, más allá de esos números, el especialista destaca el gran aporte que significa la incorporación del maíz en términos de sustentabilidad. “Con la coyuntura actual, tiene mucha lógica hacer la rotación ideal de trigo-soja de segunda / maíz / soja de primera. Y nosotros, con la buena genética maicera que también tenemos, estamos para proveer todo lo necesario para ese esquema”, planteó.

 

El esquema que describe Iglesias es atractivo para los productores y también lo será para los distribuidores que tiene la compañía en todo el país. “Apuntamos a ser los principales proveedores de maíz de nuestros distribuidores y a tener una alta penetración en el cultivo entre quienes siembran soja DONMARIO”, explica el ejecutivo.

 

¿Pero cuáles son las razones que hay para esperar un fuerte crecimiento de las gramíneas como el maíz en los próximos años, más allá del impulso que les dio la eliminación de las retenciones?

 

Iglesias enumera varias razones de peso, entre ellas que son centrales para combatir los problemas crecientes de malezas difíciles que hay en la Argentina y para mejorar la estructura de los suelos, claramente degradada en muchas regiones.

 

En materia de tecnologías para el maíz, DONMARIO cuenta con acuerdos con los principales proveedores globales, que le permite tener las que aportan más valor, como el VT3PRO y el MGRR, por ejemplo, además de varias que vienen en camino.

 

Y, siguiendo la experiencia que acumularon en soja y trigo, en breve van a llegar a las 100 localidades con ensayos en todas las regiones productivas del país, tanto para maíces tempranos como tardíos.

 

En materia de tecnologías para el maíz, DONMARIO cuenta con acuerdos con los principales proveedores globales, que le permite tener las que aportan más valor, como el VT3PRO y el MGRR, por ejemplo, además de varias que vienen en camino.

 

Y, siguiendo la experiencia que acumularon en soja y trigo, en breve van a llegar a las 100 localidades con ensayos en todas las regiones productivas del país, tanto para maíces tempranos como tardíos.

 

“Nosotros tenemos una cultura muy fuerte, que es hacer foco en los consejos de manejo para cada material y para cada zona. Eso lo hicimos en soja y en trigo y lo haremos también en maíz, con toda esta información que ya estamos generando”, se entusiasmó el ingeniero.

 

La compañía pretende tener la mejor genética y con la mejor información. Para eso, armó un equipo que está especialmente dedicado al desarrollo de maíz.

 

¿Qué buscan en los híbridos? Iglesias explica que, como ya es característico para la compañía en todos los cultivos, apuntan a rendimiento, pero con estabilidad, buena caña, sanidad y adaptación tanto a siembras en fecha temprana como tardías.

 

Hablando específicamente de materiales, hay un híbrido de la empresa que muchos comparan con lo que fue la soja DM 4800, que marcó un antes y un después para la compañía, por el impacto que tuvo en el mercado. Es el DM 2738 MGRR, que le permitió a DONMARIO pisar fuerte en la consideración del productor también en maíz.

 

Es un material de buen potencial de rinde, adaptado para siembras con bajas densidades y una curva de secado muy elevada, lo que le permite ser cosechado antes que la soja si se sembró en fechas tempranas o, en todo caso, cosechar con 2 o 3 puntos menos de humedad que materiales similares de la competencia.

 

Además, tiene alta prolificidad. Es decir, si se sembró con baja densidad y el clima acompaña, la planta puede dar tranquilamente una segunda espiga. “Es un maíz que anduvo muy bien en la Zona Núcleo, el oeste húmedo y en el centro-sur de la provincia de Buenos Aires”, detalla Iglesias.

 

Otro que muestra excelentes resultados es el DM 2771 VT3PRO, que se adapta muy bien a toda la provincia de Córdoba, el Litoral, el NEA y el NOA. Se trata de un material especial para siembras tardías, con muy buen comportamiento ante el tizón foliar, buena caña y estabilidad.

 

Pero, sin dudas, el gran lanzamiento es el nuevo DM 2772 VT3PRO. Iglesias explica que es un híbrido de 124 días de ciclo, al que define como “muy completo”. ¿Por qué? Es el de mayor potencial de rendimiento de la compañía tanto para siembras tempranas como tardías en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires. Suma gran estabilidad y muy buen comportamiento ante roya y tizón.

 

“Hubo lotes en los que rindió más de 150 qq/ha en el sur de Santa Fe”, graficó el responsable de Desarrollo.

 

La genética está. Sin dudas. Y también este año parecen acompañar todo el resto de los factores que determinan el éxito de un cultivo, incluyendo al clima. Por eso, vale la pena recordar algunos consejos para la siembra que se viene.

 

Hoy los perfiles del suelo tienen muy buena humedad en la mayor parte de las regiones y las perspectivas climáticas son muy alentadoras. Igual, Iglesias recomienda medir siempre el nivel de la napa y el agua útil disponible.

 

“Si el perfil está cargado se puede hacer una siembra temprana, pero si no hay presencia de napa y el perfil no está a más de un 70 por ciento, quizás sea mejor no arriesgar y hacer una siembra tardía o diferida”, recomendó.

 

También es muy importante medir los nutrientes (nitrógeno, azufre y fósforo) previo a la siembra, para luego realizar los ajustes que hagan falta con la aplicación de fertilizantes, en función del rendimiento objetivo que se determine. “En siembras tempranas estamos viendo buenas respuestas a la aplicación se zinc”, especificó.

 

Aunque quizás resulte obvio, nunca está de más recordar que los lotes deben arrancar libres de malezas y que es conveniente utilizar herbicidas residuales, para evitar tener que hacer aplicaciones “de rescate” que no siempre tienen la efectividad necesaria.

 

“En términos generales, yo veo que está todo dado para apuntar a lograr altas productividades”, entusiasma el especialista. Y recuerda que la temperatura del suelo para la siembra debe estar por arriba de 10 o 12 grados, porque de lo contrario se puede generar una importante desuniformidad temporal y espacial.

 

Y, si hace falta, recomendó no olvidar que la sembradora cuente con un buen barre rastrojo, para asegurar la correcta emergencia.

 

Hoy está todo dado para tener otra gran campaña maicera. Se sembrarán más de 7 millones de hectáreas del cultivo. Junto a las más de 6 millones de hectáreas de trigo, constituyen un combo mucho más balanceado con la soja.

 

En definitiva, DONMARIO es un protagonista con cada vez más presencia en toda la rotación que, por suerte para la agricultura y para el país, es cada vez más sustentable.

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